jueves, 3 de abril de 2014

Pinchis sueños


Hoy tuve un sueño, no como el de Marther Luther King, pero al fin y al cabo fue un sueño. Era triste; trataba acerca de como yo solito podía despertar los peores sentimientos que un ser humano puede llegar a sentir, además éstos eran expresados directamente hacia mi. 

Puedo, desgraciadamente, recordar la mirada tan irreverente y fría de esa persona, persona de la cual no creí que algún día pudiera decirme esas palabras.  "Te odio" y "Sabes que no me importas" son solo ejemplos de las frases mas culeras que me dijeron en la locación imaginaria que me recuerda a mi facultad. Para coronar eso, ella tenía que estar acompañada de esa otra persona por la cual siento demasiada antipatía. Parece que esto no puede ser peor, pero me equivoco, esto solo es el comienzo: puedo sentir ese odio desprendiéndose de sus labios que se va impregnando en mis pensamientos racionales, para no poder sacarlo de ahí por el resto del día. Ahora ya no es incomodidad, ya es nerviosismo. "Pero yo no tuve la culpa, yo hice lo que pude para arreglar mi error, tú solo me ignoraste" replico a sus comentarios meramente ofensivos. No obstante ya es muy tarde, ya no es nerviosismo sino miedo. No puedo quitarme sus ojos tan fríos de encima y esa aura negativa no solo rodea a ella, sino que ya rodea a toda la escuela. Ante la situación procedo a devolverle algo que no puedo recordar del todo bien, camino lentamente hacia un lugar con un poco más de luz -solo un poco más- mientras ella se queda a discutir con alguien ajeno a la situación.


El clímax se acerca y se puede sentir en el entorno, siento en todo mi cuerpo esa enorme inquietud que indica que todo va mal y acabará mal. Por fin, pasa a lado mío. Solo soy digno de una barrida de ojos y de un "Adiós idiota" seguido de unas cuantas risas de la otra persona. Ya no es miedo, ahora es tristeza en su más pura expresión. "Chale, ¿Qué le pasó? Nunca creí que todo acabaría así" y ahí empieza el final, estrepitoso, acelerado, amargo, lleno de remordimiento y pesadumbre; las preguntas llueven y atormentan continuamente mi mente que está tan viva y activa como en una actividad deportiva. Cientos y cientos de dudas, hubieras, lamentos y demás pensamientos de índole negativa invaden mi estúpida cabeza que no para ni por un segundo para preguntar si ésto es real. Son golpes que poco a poco empiezan a despertarme, ahora solo se acelera más mi mente y de repente abro los ojos. 
Sigue oscuro en la ventana, es jueves, son las 5:40 AM y carajo, no logro olvidar el sueño que acabo de tener como a veces hago. Cada puto detalle de su persona y de sus palabras se quedan grabadas en mi mente. Tras verificar que no era real y que de hecho, seguimos sin hablarnos desde hace meses, solo puedo exclamar "Pinchis sueños". A pesar del posible alivio que podría darme el tomar conciencia de que era solo un sueño, ésto solo hace que me agobie más: ahora sólo pienso en que es posible que efectivamente esa persona me odie en la vida real tal y como lo hizo en el sueño. Ya no hay vuelta atrás... ahora traeré toda la mal vibra por todo el día y es muy posible que por toda una semana. Sólo pienso "Ya valió madres..." y procedo a quitarme las cobijas, a levantarme de mi cama y vestirme.

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