domingo, 25 de mayo de 2014

¿De que sirve la historia contrafactual? Reflexión derivada de Wolfenstein: The New Order.

Es agosto 1960, despiertas en un hospital mental en donde te cuidaban después de 14 años en coma. Lo último que recuerdas es que tu escuadrón fue capturado en un asalto a un castillo en 1946; al ponerte al tanto te dicen que el Eje ganó la Segunda Guerra Mundial usando tecnología de punta que salió de la nada. Todas las super-potencias del mundo están supeditadas al glorioso Tercer Reich y el idioma oficial del mundo es el alemán; todas las canciones populares como "Nowhere to run" o "House of the rising sun" son interpretadas en alemán. Todas las referencias a la cultura pop de Estados Unidos e imágenes históricas de una buena parte del mundo occidental se encuentran "alemanizadas". No fueron los Estados Unidos quienes mandaron a Neil Armstrong a la luna, fueron los nazis. No fue un marinero estadounidense quien besó a un enfermera para celebrar el fin de la guerra, fue un soldado nazi. Ahora es el turno de hacerlos pagar por todo el sufrimiento que han provocado, solo tú puedes reorganizar a la Resistencia que se encuentra desperdigada e impotente y llevarla a derrocar al Reich. Así es como comienza el nuevo juego del desarollador MachineGames y publicado por Bethesda, Wolfenstein: The New Order. ¿Realmente emocionante no? Pues al menos para mí  si, que siempre me ha interesado la Segunda Guerra. Pero este video fue más allá, me llevó a pensar en distintos escenarios contra factuales en la historia: ¿Y si hubiera sido la URSS quien ganará la Guerra Fría? ¿Y si Lenin no hubiera muerto? ¿Y si Salinas de Gortari no hubiera podido llegar a la presidencia en 1988? Todas estas preguntas y estos escenarios contrafactuales me llevaron a preguntarme acerca de la utilidad de la historia contra factual ¿De qué rayos sirve preguntarme eso si nunca pasó? ¿Solo para tener ideas para un videojuego que nunca haré? ¿O me servirá para algo más?




Si los nazis hubieran ganado la guerra nos hubieran quitado
nuestra libertad, pero el mundo se vería mejor.
Cuando alguien se pone a analizar las causas de los eventos como la victoria o derrota de una facción en una guerra, recurrimos a una jerarquización de éstas; vemos que causas fueron las más importantes para que desembocaran en esos resultado. Y es que, aunque suene como un materialista pedante (aunque no me importa), las sociedades y los procesos históricos tienen una estructura que permiten un mejor análisis de ciertas acciones del pasado. Ejemplo: Cuando el Archifuque Fernando murió asesinado en 1914, se desató la Primera Guerra Mundial. ¿Pero fue esta muerte la que simplemente provocó que 16 países se mataran con singular alegría durante cuatro tormentosos años? Si usted respondió que sí, debería reconsiderar su respuesta y tal vez comprar un libro o una revista que trate sobre el tema, ya que las razones que provocan la guerra son muchas más. Hay un sistema de alianza entre varios países europeas para proteger territorios que se venía gestando años atrás, hay resentimientos nacionalistas que provienen desde el siglo pasado, hay varias economías en juego, hay una crisis en la península balcánica, hay un incremento exacerbado en la producción de armas, hay muchas más razones que no pretendo enlistar ni explicar aquí. Y se pueda hacer la pregunta: Si el Archiduque nunca hubiera sido asesinado, ¿se habría evitado la Gran Guerra ? Y es aquí en donde yo quiero hacer mi punto. La historia contrafactual nos sirve para hacer un sistema de análisis de las causas, nos permite ver el verdadero peso que tuvo una causa en un proceso histórico. He leído que a mayor número de causas hay una mayor reflexión histórica y estoy de acuerdo con eso; la reflexión histórica, en donde podríamos ensartar el ejercicio de la historia contra factual, es una parte vital de la ciencia histórica que le da todas sus virtudes y defectos. La historia contra factual termina por ser una herramienta realmente útil para el desarrollo de una ciencia, pero es sólo eso, una herramienta. No debe de convertirse en el fin mismo de la historia.
Espero que les haya gustado esta humilde entrada que la escribí con hambre pero con mucho gusto, al fin y al cabo es una de las mejores excusas que han surgido para relacionar mis dos mayores pasiones: la historia y los videojuegos. Les dejo el último trailer de Wolfenstein en donde se escucha de fondo la versión alemana de House of The rising sun y podemos observar que el movimiento hippie en Francia a finales de los 50 hubiera sido reprimido con brutalidad, si los nazis hubieran ganado la guerra.